Mantenimiento en el Corral Chico: el deber detrás del privilegio
Los corraleros Chema, Antonio y Jesús trabajaron esta semana en el mantenimiento del corral chico. Dedicaron la marea baja a mover piedras, tapar huecos y asegurar los muros principales. El mar y el viento desgastan la estructura todos los días. El trabajo manual evita que el corral colapse.
Muchas personas comentan en redes sociales que los corraleros tenemos el privilegio de despescar. Tienen razón. Tenemos autorización para pescar a pie en este monumento natural. Pero ese privilegio va unido a una obligación irrenunciable. Debemos cuidar y mantener las paredes de piedra.
Sin mantenimiento constante, los corrales dejan de funcionar. La pesca tradicional depende directamente del estado del muro. Las jornadas de trabajo duro en el barro y la piedra son la verdadera base de nuestra asociación. Cuidamos el entorno para que la tradición y la fauna sigan vivas.



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