Más vale prevenir: la limpieza silenciosa que salva los muros del corral
El trabajo en los corrales va mucho más allá de levantar piedras o reconstruir paredes caídas. El mantenimiento preventivo del día a día evita averías mayores.
Esta semana, José y José, corraleros conocidos como Los Pepes del Chiquillo, dedicaron la marea a despejar la salida de un caño hacia una correntía. Retiraron piedras acumuladas, algas y sedimentos que frenaban el paso del agua.
Esta labor parece menor a simple vista, pero resulta decisiva. Si el caño se tapona, el agua no entra ni sale con fluidez durante el cambio de marea. Ese bloqueo acumula una presión enorme sobre la estructura de piedra. La fuerza del agua retenida puede reventar el zarzo, hundir el conducto por completo o derrumbar el muro entero.
Mantener los caños limpios garantiza que la marea trabaje a favor del corral y no contra él. En la mar, el dicho no falla: más vale prevenir que curar.






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